Historia y Orígenes
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Un nombre con raíces antiguas
El nombre Tateposco es de origen náhuatl y forma parte del conjunto de topónimos indígenas que sobreviven en la región de los antiguos valles de Atemajac y Tonalá, proviene de las raíces tlalli (tierra), tepoztli (espaldas o detrás) y co (lugar). Significa “Tierra detrás del cerro” o “Lugar a espaldas del cerro”. Como ocurre con muchos nombres de la zona, al topónimo original se le sumó después un nombre de santo patrono durante la época virreinal —de ahí la doble denominación “San Esteban” / “San Miguel” Tateposco—, mezclando la herencia prehispánica con la tradición católica.
Raíces coloniales
La localidad tiene raíces que se remontan a la época virreinal: su Templo de San Esteban data de 1580, lo que lo convierte en uno de los inmuebles históricos de esta parte de Zapopan.
En el entorno se desarrollaron además haciendas de importancia regional, como La Escoba y Río Blanco —destacadas por su actividad textil— y La Providencia, testimonio del pasado productivo de la zona.
El poblado a través del tiempo
San Miguel Tateposco creció como comunidad rural y ranchera del norte de Zapopan, al pie del Cerro San Esteban, dedicada históricamente al campo y a la vida agrícola. Con el paso de las décadas, la expansión de la Zona Metropolitana de Guadalajara fue acercando la ciudad a sus límites, dando lugar a la localidad semirrural que conocemos hoy: con su templo, su plaza, sus huertos y su bosque, pero cada vez más conectada a la dinámica metropolitana.